¡Hola a tod@s!
Sí, lo sé...he desaparecido de la faz de la Tierra. ¿Por qué? VACACIONES.
Sí señor, he tenido dos semanas de vacaciones, donde no todo ha sido un camino de rosas porque me he despedido de una de las personas que más quiero en el mundo, pero que me han servido para recargar pilas, asentar pensamientos y relajarme...
La familia, por supuesto, también se iba de vacaciones pero a otros destinos (si no me iba a coger yo dos semanas enteritas...sí, sí)
Fue verlos entrar por la puerta y la madre lo primero que me dijo fue "Estaba deseando que pasaran las dos semanas y que estuvieras aquí para devolverlos a la rutina". Y pueden imaginas hasta dónde acabaron los padres de los niños, ¿verdad? Es lo que tiene acostumbrarse a tener a tus hijos sólo en momentos de ocio y en la hora del cuento...que cuando tienen esos días tanhorribles en los que los matarías malos no está tu querida AuPair para quitártelos de encima.
A mí por eso me encanta que se vayan de vacaciones sin mí porque cuando vuelven no hacen sino alabar mi trabajo y decirme cuánto les hago falta. Que ellos me lo hacen ver a menudo y son conscientes de que les salvo de más de una y que los niños están a raya conmigo, pero sienta bien que se lo digan a una de vez en cuando.
El caso es que, como no, la vuelta a la rutina fue dura...muy dura...durísima. Tan duro fue el primer día que me lo reservo para otra entrada en estas en las que las AuPairs relatamos las burradas que tenemos que aguantar.
El caso es que llegué a la conclusión de que mis HParents mucho supernanny y mucha historia (En UK también se emite el programa) pero a la hora de la verdad lo hacen todo al revés. El niño armó el Lunes por la mañana lo que nunca jamás había visto yo en él: llantos, gritos, malas contestaciones, pataletas, autolesiones a base de arañazos en la cara y golpes contra el suelo...en fin una novela cuyo nudo se desarrollaba en torno al uniforme del cole nuevo.
Por otro lado, la niña ese día tuvo un comportamiento genial, jamás se había portado tan bien: se comió todo el desayuno, se vistió sin ayuda, no lloró en toda la mañana, me ayudó con el hermano, etc.
Cabe decir que es lógico que un niño ante un nuevo cole y un nuevo uniforme que no le gusta tenga una pequeña pataleta. Pero en nuestro caso el niño ya se había probado el uniforme en casa y ya se le había explicado que tenía que estar muy "smart" para el nuevo cole y él lo había entendido. Por tanto, si ya ha habido una conversación en un momento previo y de calma de nada te va a servir que te arrodilles ante un niños que no hace más que llorar y dar golpes contra el suelo a razonar sobre el mismo tema.
Pues así se pasaron la mañana mis HParents, colmando al niño de atenciones (lo cual refuerza la actitud del niño, que ve que así es como consigue a papi y mami a sus pies) e ignorando a mi niña que estaba siendo un angelito. Incluso en un momento en el que intenté actuar la madre me pidió que "los dejara solos un momento" ¿qué hice yo? No aparecí por el salón a dar con el niño en lo que restaba de mañana hasta la hora del cole. ¿Qué terminó haciendo la madre? Se hartó tanto que se fue al salón a ver la tele. Imagináos mi estrés cuando no se me deja trabajar y encima cuando llevan al niño al límite de la "malcriadez" se echan a un lado y me lo dejan a mí...pues de eso nada monada. Lo único que yo hice fue alabar a mi niña por su buen comportamiento y decirle a mi HD "Deberíais concentrar vuestra atención en vuestra hija, porque está teniendo un comportamiento inmejorable, en lugar de premiar a vuestro hijo con cada llanto que lanza al aire"
Oiga usted, dicho y hecho. Padres que me pidieron que actuara, AuPair que actúa, padres que no se entrometencagándola, niño que se calma y AuPair que termina con dolor de cabeza pero contenta de haber dado una bofetada sin mano.
Un besote a tod@s
¡Gracias por leerme!
Sí, lo sé...he desaparecido de la faz de la Tierra. ¿Por qué? VACACIONES.
Sí señor, he tenido dos semanas de vacaciones, donde no todo ha sido un camino de rosas porque me he despedido de una de las personas que más quiero en el mundo, pero que me han servido para recargar pilas, asentar pensamientos y relajarme...
La familia, por supuesto, también se iba de vacaciones pero a otros destinos (si no me iba a coger yo dos semanas enteritas...sí, sí)
Fue verlos entrar por la puerta y la madre lo primero que me dijo fue "Estaba deseando que pasaran las dos semanas y que estuvieras aquí para devolverlos a la rutina". Y pueden imaginas hasta dónde acabaron los padres de los niños, ¿verdad? Es lo que tiene acostumbrarse a tener a tus hijos sólo en momentos de ocio y en la hora del cuento...que cuando tienen esos días tan
A mí por eso me encanta que se vayan de vacaciones sin mí porque cuando vuelven no hacen sino alabar mi trabajo y decirme cuánto les hago falta. Que ellos me lo hacen ver a menudo y son conscientes de que les salvo de más de una y que los niños están a raya conmigo, pero sienta bien que se lo digan a una de vez en cuando.
El caso es que, como no, la vuelta a la rutina fue dura...muy dura...durísima. Tan duro fue el primer día que me lo reservo para otra entrada en estas en las que las AuPairs relatamos las burradas que tenemos que aguantar.
El caso es que llegué a la conclusión de que mis HParents mucho supernanny y mucha historia (En UK también se emite el programa) pero a la hora de la verdad lo hacen todo al revés. El niño armó el Lunes por la mañana lo que nunca jamás había visto yo en él: llantos, gritos, malas contestaciones, pataletas, autolesiones a base de arañazos en la cara y golpes contra el suelo...en fin una novela cuyo nudo se desarrollaba en torno al uniforme del cole nuevo.
Por otro lado, la niña ese día tuvo un comportamiento genial, jamás se había portado tan bien: se comió todo el desayuno, se vistió sin ayuda, no lloró en toda la mañana, me ayudó con el hermano, etc.
Cabe decir que es lógico que un niño ante un nuevo cole y un nuevo uniforme que no le gusta tenga una pequeña pataleta. Pero en nuestro caso el niño ya se había probado el uniforme en casa y ya se le había explicado que tenía que estar muy "smart" para el nuevo cole y él lo había entendido. Por tanto, si ya ha habido una conversación en un momento previo y de calma de nada te va a servir que te arrodilles ante un niños que no hace más que llorar y dar golpes contra el suelo a razonar sobre el mismo tema.
Pues así se pasaron la mañana mis HParents, colmando al niño de atenciones (lo cual refuerza la actitud del niño, que ve que así es como consigue a papi y mami a sus pies) e ignorando a mi niña que estaba siendo un angelito. Incluso en un momento en el que intenté actuar la madre me pidió que "los dejara solos un momento" ¿qué hice yo? No aparecí por el salón a dar con el niño en lo que restaba de mañana hasta la hora del cole. ¿Qué terminó haciendo la madre? Se hartó tanto que se fue al salón a ver la tele. Imagináos mi estrés cuando no se me deja trabajar y encima cuando llevan al niño al límite de la "malcriadez" se echan a un lado y me lo dejan a mí...pues de eso nada monada. Lo único que yo hice fue alabar a mi niña por su buen comportamiento y decirle a mi HD "Deberíais concentrar vuestra atención en vuestra hija, porque está teniendo un comportamiento inmejorable, en lugar de premiar a vuestro hijo con cada llanto que lanza al aire"
Oiga usted, dicho y hecho. Padres que me pidieron que actuara, AuPair que actúa, padres que no se entrometen
Un besote a tod@s
¡Gracias por leerme!


