¡Hola a tod@s!
Pues sí, este fin de semana he podido (por fin) desconectar por completo del trabajo. ¿Que a qué me refiero?
Verán, desde mi llegada a Inglaterra tras las fiestas navideñas pocos han sido los fines de semana que he podido pasar completos con J, ya que él está de exámenes en la Universidad y una tiene que ser una buena novia y no ser una "distracción".
Así que me he pasado muchos fines de semana en mi casa, sí, saliendo a pasear por el pueblo e incluso escapándome a algún shopping a Mánchester Pero no es lo mismo eso que pasar el fin de semana entero fuera de mi casa, sin los niños, sin juguetes que recoger, sin lavadoras que poner...y lo más importante, recibiendo mimos.
Y es que yo tengo un problema, no sé si les pasa a otras au pairs, es que cuando estoy en casa, aunque esté en mi día libre, no puedo evitar recoger los juguetes que veo tirados/ poner el lavavajillas, poner lavadoras, tender lavadoras que veo que mi HM se ha olvidado de tender...Que sí, que lo hago porque quiero. Pero al mismo tiempo me da rabia hacerlo, porque ¡oye, que es mi día libre y no tengo por qué! pero no puedo evitarlo, y por eso mismo no termino de desconectar del estrés semanal si me quedo en casa.
Además, todos conocemos el dicho de Le dí la mano y se cogió el brazo, y es que yo no culpo a la familia porque cuando uno ve disposición por parte de otra persona pues se atreve a pedir cosas. Pero claro, en estas semanas llegó a un punto en el que se daba por hecho que por quedarme en casa podía ir a pasear a los perros mientras ellos pasaban la tarde paseando por ahí, podía tender una lavadora, etc. Que puede que un día a mí me apetezca pasear a los perros o hacer lo que sea, pero si lo hago que sea porque sale de mí y no porque ellos me lo piden...eso es lo que me ha "sobrepasado" un poco estos días.
¿Y qué hago para evitar el ponerme con cosas que no me incumben? Pues me quedo en mi habitación, cosa que poco a poco me ha ido carcomiendo el ánimo...hasta que el viernes llegué al tope. Ante la nevada que cayó vi que no podía ir a la estación de tren en taxi porque la carretera de nuestra casa estaba cubierta y los coches deslizaban demasiado, mi HM me decía que le daba miedo coger el coche porque al volver a casa casi chocó contra un muro...Así que me ví a las 7 de la tarde, ya de noche cerradísima, con la única opción de ir caminando a la estación ya que al día siguiente la nevada iba a ser peor. Yo me veía muriendo congelada o quedándome en casa otro finde más, no pude más y me eché a llorar como una niña. Lloré todo el estrés que se me había acumulado, los cabreos sordos que me había cogido yo sola durante estas semanas, la desesperación por no poder salir de casa, y la falta de mimos que tenía...todo junto y revuelto jaja!!
Pero ¡oye, ni qué poco bien no me vino el llanto! ¡Qué liberación! Una vez calmada me decidí a ir caminando porque yo otro finde más no que quedaba en casa, y cuando iba a salir por la puerta mi HM me dijo que el padre me llevaba que a él le encantaba conducir con nieve...yo me negué porque no quería molestar pero, finalmente, él que fue muy persuasivo, me llevó a la estación.
Así que después de todo este rollazo, sí. Tuve mi finde de relax y mismos, recargué pilas y estoy preparada para otra semana de currele!
Mi conclusión de la semana: En tu vida y tu trabajo tú pones los límites, ¡no te achantes ante nada!
¡Un besote grande!
¡Gracias por leerme!
Pues sí, este fin de semana he podido (por fin) desconectar por completo del trabajo. ¿Que a qué me refiero?
Verán, desde mi llegada a Inglaterra tras las fiestas navideñas pocos han sido los fines de semana que he podido pasar completos con J, ya que él está de exámenes en la Universidad y una tiene que ser una buena novia y no ser una "distracción".
Así que me he pasado muchos fines de semana en mi casa, sí, saliendo a pasear por el pueblo e incluso escapándome a algún shopping a Mánchester Pero no es lo mismo eso que pasar el fin de semana entero fuera de mi casa, sin los niños, sin juguetes que recoger, sin lavadoras que poner...y lo más importante, recibiendo mimos.
Y es que yo tengo un problema, no sé si les pasa a otras au pairs, es que cuando estoy en casa, aunque esté en mi día libre, no puedo evitar recoger los juguetes que veo tirados/ poner el lavavajillas, poner lavadoras, tender lavadoras que veo que mi HM se ha olvidado de tender...Que sí, que lo hago porque quiero. Pero al mismo tiempo me da rabia hacerlo, porque ¡oye, que es mi día libre y no tengo por qué! pero no puedo evitarlo, y por eso mismo no termino de desconectar del estrés semanal si me quedo en casa.
Además, todos conocemos el dicho de Le dí la mano y se cogió el brazo, y es que yo no culpo a la familia porque cuando uno ve disposición por parte de otra persona pues se atreve a pedir cosas. Pero claro, en estas semanas llegó a un punto en el que se daba por hecho que por quedarme en casa podía ir a pasear a los perros mientras ellos pasaban la tarde paseando por ahí, podía tender una lavadora, etc. Que puede que un día a mí me apetezca pasear a los perros o hacer lo que sea, pero si lo hago que sea porque sale de mí y no porque ellos me lo piden...eso es lo que me ha "sobrepasado" un poco estos días.
¿Y qué hago para evitar el ponerme con cosas que no me incumben? Pues me quedo en mi habitación, cosa que poco a poco me ha ido carcomiendo el ánimo...hasta que el viernes llegué al tope. Ante la nevada que cayó vi que no podía ir a la estación de tren en taxi porque la carretera de nuestra casa estaba cubierta y los coches deslizaban demasiado, mi HM me decía que le daba miedo coger el coche porque al volver a casa casi chocó contra un muro...Así que me ví a las 7 de la tarde, ya de noche cerradísima, con la única opción de ir caminando a la estación ya que al día siguiente la nevada iba a ser peor. Yo me veía muriendo congelada o quedándome en casa otro finde más, no pude más y me eché a llorar como una niña. Lloré todo el estrés que se me había acumulado, los cabreos sordos que me había cogido yo sola durante estas semanas, la desesperación por no poder salir de casa, y la falta de mimos que tenía...todo junto y revuelto jaja!!
Pero ¡oye, ni qué poco bien no me vino el llanto! ¡Qué liberación! Una vez calmada me decidí a ir caminando porque yo otro finde más no que quedaba en casa, y cuando iba a salir por la puerta mi HM me dijo que el padre me llevaba que a él le encantaba conducir con nieve...yo me negué porque no quería molestar pero, finalmente, él que fue muy persuasivo, me llevó a la estación.
Así que después de todo este rollazo, sí. Tuve mi finde de relax y mismos, recargué pilas y estoy preparada para otra semana de currele!
Mi conclusión de la semana: En tu vida y tu trabajo tú pones los límites, ¡no te achantes ante nada!
¡Un besote grande!
¡Gracias por leerme!
