Hola a tod@s!
Esta semana me he adentrado en la rutina de verdad de los niños: Levantarles, darles el desayuno, recoger la cocina después, ayudarles a lavarles los dientes, ayudarles a vestirse, hacer sus camas, recoger su ropa sucia, llevarlos al cole, volver a casa, aspirar, poner lavadoras, tenderlas, alimentar y pasear a los perros, limpiar la cocina, preparar las actividades para la tarde, salir a recoger a los niños, darles un snack, realizar la actividad planeada con ellos mientras intentas cocinar la cena, recoger los juguetes/materiales utilizados, darles la cena, recoger la cocina de nuevo, ayudarles a lavarse los dientes, bañarles, leerles un cuento y acostarlos.
¿Suena duro? LO ES
Creo que fue más duro para mí la semana pasada porque los tuve conmigo todo el día y me veía muy limitada a la hora de realizar alguna tarea doméstica. Pero el momento cole para mí es agotador, muchas veces tengo que contar hasta diez porque veo que pasan los minutos y los niños están en su mundo yupi en lugar de vistiéndose...
En realidad, tengo que contar hasta diez varias veces en el día, sobre todo cuando acabo de limpiar el playroom y vienen los perros con sus patas mojadas y sucias a echarse en la moqueta (¿he dicho ya que odio las alfombras y que todas las casas en Inglaterra tienen moqueta? Pues eso)
Este trabajo tiene momentos de estrés máximo, en los que te dan ganas de pegar dos gritos y mandarlo todo al carajo, pero luego tiene recompensas tan grandes como llegar un domingo, tras tu finde de descanso, y que los niños vengan como locos a abrazarte y contarte su finde, o que antes de acostarlos te den un Good Night Kiss que te llega al alma.
Y, por supuesto, otros grandes momentos son aquellos en los que te superas a ti misma, en los que te ves haciendo cosas que jamás pensaste que podrías hacer. Ese momento para mí ha sido el conducir. Yo en España no tengo coche propio por lo que no conduzco a menudo...conducir en Inglaterra para mí era una pesadilla. Pero tras un par de días y un par de sustos, hoy decidí ir sola a buscar a los niños al cole y todo fue sobre ruedas (nunca mejor dicho).
Vivir en Inglaterra me está dando la oportunidad de conocer más de mí misma, de darme cuenta de que ya no soy la chica asustadiza e insegura, de ir más allá de mis propios límites, de romper barreras.
Sigo con mi actitud positiva, estoy disfrutando mucho de la experiencia, la recomiendo al 100%. Creo que además de formarte intelectualmente te forma personalmente, y mucho. Yo realmente estoy superándome a mí misma...en otro país, viviendo sola, atreviéndome a hablar inglés con otras personas, conduciendo, a cargo de una casa y unos niños...No todo el mundo puede hacer eso...¡YO SÍ!
Un besote a tod@s!
Gracias por leerme!